¿Qué significa estar bien alimentado en tiempos de coronavirus?

¿Qué significa estar bien alimentado en tiempos de coronavirus?

Son muchas las recomendaciones que surgen a partir de la situación que protagoniza desde hace unas semanas el coronavirus. Aislarse, mantener la higiene personal, ventilar los espacios y llevar una alimentación saludable. ¿Qué sería esto último? ¿Estamos todos entendiendo lo que significa una alimentación sana? ¿Se encuentra al alcance de todos? Una medida que indica lo necesario de, a nivel personal, advertirlo lo antes posible, a nivel de políticas de estado, desarrollar líneas de acción territorial al alcance de toda la población, para este, para los covid que vienen.

Jaqui Fierro, Médica

Jaqui Fierro es neuquina, en 2012 se recibió de Médica en la Universidad Nacional del Comahue. También finalizó sus estudios en psicoinmuronolonogía clínica en Perú. Aborda la salud desde la prevención, la alimentación y la modificación de hábitos para llevar una vida plena. Se desempeña también como docente en ámbitos públicos y privados.

En esta entrevista nos invita a repensar el vínculo con el alimento no sólo en tiempo de coronavirus.

¿Qué sería estar bien alimentados?

Estar bien alimentados es, por empezar, entender que una cosa es la nutrición y otra cosa es el alimento. El primer concepto es claro: necesitamos los macro y micro nutrientes provenientes de aquellos productos con mayor conexión real posible, a la tierra y al sol. Algunos eligen una alimentación con predominio de vegetales, otros con exclusividad de ellos. Pero lo importante es saber, qué tan bien nutrida está la madre que da de comer a lo que comemos, es decir, la Tierra. ¿Qué pastos comen nuestras vacas? ¿Comen pastos nuestras vacas? ¿Qué minerales comen nuestras hortalizas? Entonces llegamos a la respuesta: no todo alimento es nutritivo. Hay alimentos que parecen nutritivos y no lo son por su relación con la tierra y las formas de producción. Hay también productos alimenticios que no son nutritivos como los redondos (harina y azúcar) que lejos de nutrirnos nos desnutren por actuar como quelantes, es decir que impiden la absorción de nutrientes o que generan parasitosis. Pero como sabemos, ocupan lugar en nuestra cultura, por lo tanto alimentan nuestras emociones.

Estar bien nutridos sería lograr hacer lo mejor con lo que tenemos. Elegir predominio de alimentos del reino vegetal, de productores agroecológicos, de nuestras huertas, de nuestros frascos (en caso de brotes). Elegir fermentos probióticos que rompen con los mitos de que la buena alimentación es cara o requiere mucho tiempo. Elegir comer a conciencia de las memorias emocionales que dirigen nuestras elecciones. Mientras más indaguemos sobre nosotros mismos, sobre los procesos que ocurren desde la gestación del alimento hasta nuestro plato, mejor nos estaremos alimentando. Es un proceso infinitamente mejorable.

¿Es que estado encuentra nuestros cuerpos el virus?

Este virus y tantos otros, así como parásitos, hongos y bacterias patógenas y oportunistas, encuentran a muchos cuerpos en estado de estrés emocional o físico lo cual inhibe nuestras defensas. Encuentra a muchos intestinos cargados de harinas y pobres en la primera defensa, la microbiota. Quizá el aislamiento es la mejor medida, pero no tanto para evitar el contagio, si no para aprovechar de hacer verdadera introspección y silencio. ¿Realmente llevamos la vida que queremos? Y también para ponernos a elaborar nuestra medicina: kéfir, chucrut. Investiguemos siempre. ¿Qué pasa cuando cuidamos nuestras bacterias intestinales? ¿Cómo afecta el estrés a nuestras defensas?

Propongo que volvamos a las huertas comunitarias, o las del patio para quienes cuentan con el espacio, a los plantines, a los brotes. A esas acciones que no cuestan dinero, ni hay que dejar el nuestra vida en las filas de los supermercados. Que nos nutren a baja inversión de tiempo y dinero con alto impacto en la salud. Cambiar el hábito solo requiere de tiempo, el que tenemos ahora.

En un festín de ultraprocesados, donde grasas, azúcares y harinas son las protagonistas ocultas, los desafíos hacia un equilibrio nutricional y emocional son altos, ¿cómo podemos avanzar?

Pues como todo avance que hicimos en esta vida. Paso a paso. Hacer una cosa y hacerla bien. Hasta que sea un hábito. Y luego otra, y así. Elaboro un chucrut y lo incorporo, luego voy con los brotes, de a poco con el kéfir, sumo legumbres, no olvido las ensaladas. Una vez que mis platos cotidianos se van cargando de frutas y verduras de estación, de semillas, cereales, fermentos y legumbres. Los consumos emocionales de harinas y azúcares se van reduciendo. Nos prometemos identificar la emoción detrás del exceso. Sepamos que las verdaderas pandemias son la diabetes, la obesidad, la hipertensión. Propongamos ser dueños de nuestra vida, de nuestra salud.

Más información
https://www.jaquifierro.com.ar/

Fuente: Diario Río Negro – Argentina/18 de marzo 2020